Las pruebas A/B comparan dos variantes (A y B) mostradas a usuarios similares para medir cuál logra un mejor desempeño frente a un objetivo claro.
Forman parte de una estrategia de optimización de conversiones orientada a validar decisiones con datos reales.
El resultado no es subjetivo: una versión gana porque convierte más.
Las pruebas A/B se aplican a elementos específicos, no al sitio completo de golpe:
Este tipo de experimentación es especialmente efectiva cuando se aplica en landing pages enfocadas en una sola acción.
Cada test debe enfocarse en una sola variable.

Las pruebas A/B funcionan mejor cuando ya existe tráfico suficiente y un objetivo definido:
No son recomendables en páginas sin tráfico o sin objetivo claro.

Las pruebas A/B no son el punto de partida, son la fase de validación.
Dentro de CRO:
Así se evita optimizar a ciegas.
Cuando los cambios afectan la estructura, jerarquía visual o flujos completos, las pruebas A/B permiten validar decisiones tomadas desde el diseño web orientado a conversión.

Para que una prueba sea válida, evita:
Las pruebas A/B mal ejecutadas generan falsas mejoras.

Cada test aporta aprendizaje.
Incluso cuando una variante no gana, el dato obtenido mejora futuras decisiones.
Las empresas que escalan conversión no “adivinan”: experimentan constantemente.
